El 15 de febrero de 2018, cuando un avión no tripulado acababa de entrar en el espacio aéreo israelí antes de ser derribado, durante un nuevo ataque israelí contra posiciones en Siria y la destrucción de un avión de combate israelí, el periódico The Times of Israel (https://www.timesofisrael.com/russian-official-if-iran-attacks-israel-well-stand-with-you/) transmitió los propósitos del embajador adjunto ruso Leonid Frolov formulados durante una entrevista: “En caso de agresión contra Israel, no estará solamente Estados Unidos junto a Tel Aviv, Rusia también estará al lado de Israel”. Willy Wimmer, exsecretario de Estado del Ministerio de Defensa alemán y exvicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE sitúa esta declaración en un contexto político más amplio.

Probablemente nunca hayamos escuchado tal cosa. Un embajador adjunto ruso llamado Frolov habla en Tel Aviv y todo el mundo lo escucha. Designa a Israel como un país contra el cual Rusia no aceptará ninguna agresión. Y añade aún más. Según él, Rusia se mantendrá al lado de Israel, al igual que Estados Unidos, en caso de que Irán ataque a Israel. Estas son palabras que han dado la vuelta al mundo instantáneamente. El encanto de estas palabras pronunciadas en las orillas del Mediterráneo por el Sr. Frolov se debe al siguiente hecho: estas no son observaciones hechas como un simple miembro de una jerarquía. Escuchando atentamente las palabras del Sr. Frolov, escuchamos hablar al presidente Putin. Es difícil imaginar que un vice-embajador se exprese con tanta firmeza.

El objetivo principal de la política de Estados Unidos es el debilitamiento de Rusia

Las dos guerras del Cáucaso de la década de 1990 demostraron la disposición de Estados Unidos para atacar a la parte más débil de la Federación Rusa. Ahora, se quiere utilizar a los pueblos caucásicos, habiendo poblado desde las guerras del Cáucaso del siglo XIX los Estados del Levante, contra la Rusia actual. Basta escuchar al exasesor de seguridad de Estados Unidos, el general retirado Michael Flynn, para comprender que Estados Unidos ha destruido por la guerra toda la región desde Afganistán a Libia, una región que podemos llamar con razón la cuna de nuestra civilización. Los objetivos perseguidos son la creación de nuevas fronteras en el Medio Oriente y el deseo de enviar a la Federación de Rusia al infierno.

En Berlín, se nos aconsejó escuchar a los diplomáticos de la antigua RDA, muy bien formados y conocedores de esta región. Esto nos ayudó mucho a comprender las dimensiones de los enfrentamientos. La revolución iraní desencadenó grandes trastornos. Por ejemplo, Estados Unidos perdió sus estaciones de escucha dirigidas contra las fuerzas militares estratégicas soviéticas a lo largo de la frontera irano-soviética. Los soviéticos temían la instalación de nuevas estaciones estadounidenses a lo largo de la frontera afgano-soviética, lo que se evitó con la invasión de Afganistán. Desde entonces, esta lucha entre Moscú y Washington ha sido determinante para los acontecimientos en la región, y Washington no se ha mostrado reacio a destruirla en gran medida.

Rusia vuelve a la escena internacional

Estados Unidos con su “alianza de guerra perpetua” formada con Inglaterra y Francia no se ha preocupado mínimamente del derecho internacional y la protección de los bienes culturales de los últimos 5.000 años, cuando lanzó sus ataques en la región entre Kabul y Trípoli. Moscú se comporta de manera diferente, ilustrado por su apoyo al gobierno sirio legítimo. Después del golpe de 2014 en Kiev a favor de Washington, la situación en el Próximo y Medio Oriente se desarrolló rápidamente a favor de la capacidad de acción de Rusia. Los líderes iraníes, israelíes y saudíes fueron a Moscú y todavía van allí. El presidente Putin puede hablar con todos, a pesar o más bien porque apoya al gobierno legítimo de Damasco. Ahorrar tiempo siempre es una buena máxima en diplomacia.

La vergüenza occidental es que Estados Unidos se involucra en todas las guerras pero no está comprometido con la paz en ninguna parte. Puede hacerse una excepción con el actual presidente Trump. Sin embargo, el comportamiento de su asesor de seguridad principal McMaster en Munich ha demostrado que parece estar rodeado por los “pentagonistas”. En comparación, Putin, el presidente ruso, da una impresión completamente diferente.

¿Y Israel?

Todos debemos recordar que antes de la guerra en Siria, se planeó llegar a un acuerdo entre Tel Aviv y Damasco sobre los Altos del Golán. El arreglo de esta disputa, décadas atrás, fue impedido por un giro por parte de Israel. Tel Aviv está llamado a reflexionar detenidamente sobre el significado de las enérgicas declaraciones del Sr. Frolov. También debemos preguntarnos si alguna vez habrá otra manifestación con perspectivas de paz tan creíbles como las contenidas en este “trueno” ruso. Israel también tendrá que tomar decisiones, no solo Teherán.

Willy Wimmer fue diputado en el Bundestag por la CDU de 1976 a 2009, secretario de Estado en el Ministerio de Defensa alemán de 1988 a 1992 y vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE de 1994 a 2000. Es coautor del libro “Die Wiederkehr der Hasardeure. Schattenstrategen, Kriegstreiber, stille Profiteure 1914 und heute” (con Wolfgang Effenberger, 2014) y autor del libro “Die Akte Moskau” (2016).