No, esta llamada no es de Karl Marx, ni de ningún dirigente de la llamada nueva política. De nuevo, el Papa Francisco nos sorprende con un mensaje valiente, como ya ocurrió en 2015 con la Carta encíclica Laudato si, en la que hacía un grito en defensa del medio ambiente y de alerta contra el cambio climático, que definía como «uno de los mayores problemas actuales de la humanidad». Ahora, nos ha vuelto sorprender con motivo del III Encuentro Mundial de los Movimientos Populares: «hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y que atenta contra la humanidad entera», «¡rebelaos contra la tiranía del dinero!» Sin duda, esta exhortación va directa a combatir las raíces, desde donde se alimentan todos los conflictos que amenazan a la humanidad: guerras, refugiados, cambio climático, miseria… Sólo después de identificar el dolor de todos los males lo podemos combatir. Nos compungimos ante las imágenes de muerte y desesperación de cientos de miles de refugiados o de las ciudades devastadas por las bombas, pero no nos preguntamos de dónde proviene tanta maldad. «¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la quiebra de un banco, de repente aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce la bancarrota de la humanidad no hay ni una milésima parte para salvar a los hermanos que sufren tanto?», añade el Papa Francisco.

También extiende su crítica al déficit democrático de nuestras sociedades: «la grieta entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agrandan cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecen dominarlos». Y, tras denunciar «la corrupción naturalizada», hace un llamamiento a la austeridad: «quien tiene afición por el lujo que no se meta en política…, ni en una organización social…, ni en un seminario, porque hará mucho daño a sí mismo, al prójimo y manchará la noble causa que enarbola».

Diréis que sólo son palabras, tal vez, pero que retumban en todo el mundo por venir de quien vienen. Stephan Hessel, en 2010, nos sacudió con el grito de ¡indignaos! El Papa Francisco es aún más contundente y nos conmina a rebelarnos. Y nos dice contra qué y contra quién: «contra el control global del dinero sobre la tierra», al que acusa de «terrorismo de base que atenta contra la humanidad entera».

Para quien quiera poner cara y ojos a estos grandes terroristas, recomiendo la lectura de La hora de los grandes «filántropos», de Joan Carrero, otro gran activista de la paz. Carrero desvela las maquinaciones de unas élites fanáticas que imponen su doctrina en todo el mundo. Unas élites que son las propietarias de los bancos más importantes, que han conseguido privatizar y después controlar lo que debería ser el tesoro mejor guardado de los Estados: la emisión de moneda y el control de la política monetaria. «En el rescate bancario, la mayor operación de saqueo de la historia, los bancos de los grandes financieros han recibido más de 16 billones de dólares (billones europeos), contando sólo lo aportado por la Reserva Federal de Estados Unidos». Esta es sólo una pequeña perla de las revelaciones del libro.

El problema es que estas élites financieras (terroristas de base en palabras del Papa) no se conforman con acumular la mayor concentración de riqueza de la historia, sino que maquinan y ejecutan un proyecto de dominación global. Y no dudan en derribar gobiernos legítimos y provocar el terrorismo y la guerra allí donde encuentran obstáculos a sus intereses económicos y estratégicos: Sudamérica, África, Oriente Medio, Europa del Este… Hay que tenerlo bien presente cuando leemos las «noticias» que sus canales de propaganda nos hacen llegar. Y, creyentes o no, ¡rebelarnos!

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